Santos del día

Recorrido diario por el santoral, con los nombres de todos los bienaventurados recogidos en el Martirologio.

Santos Ponciano e Hipólito

Santos Ponciano e Hipólito

Santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, presbítero, que fueron deportados juntos a Cerdeña, y con igual condena, adornados, al parecer, con la misma corona, fueron trasladados finalmente a Roma; Hipólito, al cementerio de la vía Tiburtina, y el papa Ponciano, al cementerio de Calisto († hacia el año 236).

Otros santos del día:

  • En Foro Cornelio (hoy Imola), en la provincia de Flaminia, hoy en Emilia Romana, región de Italia, san Casiano, mártir, que, habiéndose negado a adorar a los ídolos, fue entregado a manos de niños, a los que enseñaba como maestro, para que le torturaran con sus punzones hasta la muerte y así resultara tanto más duro el dolor de su martirio, cuanto más débiles eran las manos que le torturaban († hacia el año 300).
  • En Lyon, en la Galia, actualmente en Francia, san Antíoco, obispo, que, cuando todavía era sólo presbítero, fue a visitar a su obispo san Justo, que moraba por entonces en el desierto de Egipto († hacia el año 500).
  • En Poitiers, en Aquitania, también en la actual Francia, santa Radegunda, reina de los francos. Cuando todavía vivía su esposo, el rey Clotario, recibió el velo sagrado de religiosa, y en el monasterio de la Santa Cruz de Poitiers, que ella había mandado construir, sirvió a Cristo bajo la Regla de san Cesáreo de Arlés († 587).
  • En la fortaleza de Schemaris, en la ribera del Hippi, en las montañas del Cáucaso, muerte de san Máximo el Confesor, abad de Crisópolis, cerca de Constantinopla, célebre por su doctrina y su celo por la verdad católica. Habiendo luchado con valentía contra los monoteletas, el emperador herético Constante le cortó la mano derecha y, después de una dura prisión y crueldades de todo tipo, lo desterró en compañía de dos discípulos, llamados Anastasio ambos, a la región de Lazica, en donde entregó su alma a Dios († 662).
  • En Fritzlar, en Hesse, en Austrasia, hoy en Alemania, san Vigberto, presbítero y abad, al que san Bonifacio encomendó el cuidado del monasterio del lugar († hacia el año 739).
  • En el monasterio de Altenberg, en la región de Wetzlar, también en Alemania, beata Gertrudis, abadesa de la Orden Premostratense, que, siendo todavía una niña, fue ofrecida a Dios por su madre santa Isabel, reina de Hungría, en este lugar († 1297).
  • En Killmollock, en Irlanda, beatos Patricio O’Healy, obispo de Meath, y Connon O’Rourke, presbítero, ambos de la Orden de los Hermanos Menores, que, por su condición de sacerdotes, puesta de manifiesto públicamente, fueron condenados a muerte y ejecutados en el patíbulo († 1579).
  • En Warwick, en Inglaterra, beato Guillermo Freeman, presbítero y mártir, que, condenado a muerte durante el reinado de Isabel I tan solo por el hecho de ser sacerdote, frente al patíbulo entonó el himno Te Deum y, con ánimo decidido, se adelantó al lugar del martirio († 1595).
  • En Roma, san Juan Berchmans, religioso de la Compañía de Jesús, que, amadísimo por todos por su sincera piedad, caridad auténtica y alegría constante, murió alegre después de una breve enfermedad († 1621).
  • En Viena, en Austria, beato Marcos de Aviano (Carlos Domingo) Cristofori, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Sapiente predicador de la palabra de Dios, se interesó de modo extraordinario por los pobres y enfermos, y suscitó en los poderosos la voluntad de actuar según la fe y la paz por encima de todo († 1699).
  • En el brazo de mar que se extiende frente a la costa de Rochefort, en Francia, beato Pedro Gabilhaud, presbítero y mártir, que, por ser sacerdote, fue retenido durante la Revolución Francesa en una nave convertida en cárcel, donde murió consumido por el hambre y la enfermedad († 1794).
  • En el lugar de Sangues, cerca de Annecy, también en Francia, san Benildo (Pedro) Romançon, del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que dedicó su vida a la formación de los jóvenes († 1862).
  • En Barbastro, cerca de Huesca, en la región de Aragón, en España, beatos Secundino María Ortega García, presbítero, y diecinueve compañeros, mártires. Eran religiosos de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y, en el furor de la persecución contra la Iglesia, sufrieron la muerte por el odio contra la vida consagrada († 1936).
  • En la población de Almazora, cerca de Castellón, en la región de Valencia, también en España, beato Juan Agramunt, presbítero de la Orden de Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, mártir durante la misma persecución († 1936).
  • En Albocácer, también en la provincia española de Castellón, beato Modesto García Martí, presbítero de la Orden de los Frailes Menores capuchinos y mártir, que, en la persecución contra la Iglesia, consumó su compromiso por la fe evangélica con el martirio († 1936). 
  • En Barcelona, también en España, beato José Bonet Nadal, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, que, durante la misma persecución religiosa, consumó gloriosamente su combate por la fe († 1936).
  • En Revolts de Torrent, localidad de la provincia de Gerona, también en España, beatos Francisco Alfredo (Francisco) Mallo Sánchez e Hilario Eugenio (Eugenio) Cuesta Padierna, religiosos de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y mártires, que, en la cruel persecución religiosa, alcanzaron la palma del martirio por Cristo y por la Iglesia († 1936). 
  • En Madrid, también en España, beatos Inocencio García Díez y Reginaldo Hernández Ramírez, presbíteros de la Orden de Predicadores y mártires, que, en la misma persecución contra la fe cristiana recibieron la corona de la gloria por dar testimonio de Cristo († 1936). 
  • En Salas de Palars, cerca de Lérida, también en España, beatos José Tapies Sirvant y seis compañeros, presbíteros de la diócesis de Urgel y mártires, que, durante la misma persecución religiosa, fueron al encuentro de Cristo en la gloria celeste († 1936).
  • En Berlín, en el lugar llamado Plötzensee, en Alemania, beato Jacobo Gapp, presbítero de la Compañía de María y mártir, que, con firmeza de ánimo, proclamó que los criminales proyectos de un régimen militar enemigo de la dignidad humana y cristiana estaban en total desacuerdo con la doctrina cristiana. Por ello, sometido a persecución, se dirigió a Francia y España en calidad de desterrado, pero, apresado por unos emisarios, murió finalmente decapitado († 1943).

(Del Martirologio Romano)

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