
A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús
Santa María, Madre de Dios
(Lucas 2, 16-21)
Las sociedades cambian.
Hay tradiciones que desaparecen para incorporar modas nuevas.
Hasta hace unos años,
los padres elegían para sus hijos nombres del santoral.
También, en nuestra sociedad más cercana,
a los ocho días a casi todos se los bautizaba.
Esto está cambiando:
menos de la mitad de los nacidos son bautizados
y muchos nombres que se les pone a los niños
nada tienen que ver con el santoral.
El joven matrimonio formado por María y José
cumplieron con la tradición judía,
porque ellos profesaban esta fe.
A los ocho días llevaron al pequeño Jesús
para que fuera circuncidado.
Probablemente irían desde Belén,
donde tuvo lugar el nacimiento,
hasta la cercana Jerusalén,
donde se alzaba el gran templo.
Bonita estampa y hermoso ejemplo nos da esta familia
pues son fieles a su fe.
Hoy quiero quedarme, Señor Jesús,
con el ejemplo que nos das
y que a menudo olvido.
Siendo Dios te hiciste hombre
porque me amas a mí.
Y fuiste un ciudadano ejemplar
cumpliendo las normas impuestas.
Tu nombre, Yeshua en hebreo:
“Yahvé es salvación”.
Sí, eres mi Dios, el único que puede salvarme.
Ayúdame a no perderme en banalidades mundanas
y a centrarme en lo esencial: amar a todos como tú quieres
y como María, la madre, nos enseña con su ejemplo de vida.
José Serrano Álvarez