
“Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados”
SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ
(Mateo, 1, 16. 18-21. 24a)
Leo en los periódicos que unos padres han vendido
a su hija por unos pocos euros.
Noticias de niños que son abandonados por sus padres
son bastante frecuentes en los medios de comunicación.
También abundan las narraciones de malos tratos,
en el ámbito familiar,
contra los más pequeños.
Incluso hay parricidios y
abusos de todo tipo.
La escena del evangelio de Lucas es enternecedora
y está cargada de la angustia de unos padres que buscan
con desesperación al hijo que han perdido.
Había subido la familia, tu familia, Señor,
a cumplir con la tradición festiva a Jerusalén.
Al regreso, tu madre piensa que vas con tu padre
y éste está convencido de que es con tu madre con quien vas.
La sorpresa es mayúscula cuando los dos se juntan
y tú no estás con ninguno de ellos.
Que tienes doce años
y eres demasiado pequeño
y estás expuestos a todos los peligros si vas solo.
A deshacer el camino andado,
buscándote con angustia.
¿Te habrá pasado algo? Señor, comprendo el dolor de María y de José.
Te han perdido y se sienten culpables.
Llevan cuatro días sin saber de ti.
Seguro que ni han comido
pues el dolor es inmenso.
Ellos te aman locamente.
Por eso no entienden lo que les dices, que tienes
que ocuparte de las cosas de tu Padre.
Ellos son también tus padres
y humanamente sufren con tus sufrimientos
y se alegran con tus gozos.
Hoy quiero pedirte por todos los padres
y por todos los hijos,
para que el amor se imponga al enfrentamiento
y vivan en la armonía familiar que
María, José y tú nos enseñáis.
José Serrano Álvarez