
Sed mansos y humildes, nos dice el Señor. Para acercarnos a Él, hemos de dejar fuera de nosotros la soberbia, esa lacra que tanto mal nos hace a nosotros y a todos los hombres. Si queremos amar a Jesús de verdad, si realmente queremos ser de los suyos e identificarnos plenamente con Él, seamos sencillos y humildes de corazón. En todo momento y en todo lugar. Reconozcamos que somos poca cosa y que solamente podemos superar nuestra pequeñez si nos aferramos a Él con todas nuestras fuerzas. Así comprenderemos cuán grande es su amor.



![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)

