
Hoy os ha nacido un Salvador
Nochebuena
(Lucas, 2, 1.14)
Hasta en el último pueblo han colocado adornos navideños.
El derroche que en algunos lugares hacen
para llenar de luz las calles y plazas llama la atención.
Las tiendas se llenan de compradores
porque es una fiesta grande
que hay que celebrar por todo lo alto.
No importa que haya que apretarse el cinturón
el resto del año.
Esta noche, no.
Esta noche se permite gastar más de la cuenta.
Porque esta noche es Nochebuena.
Habrá que poner buena cara y desear felicidad
incluso a los que no nos caen bien.
El Evangelio de esta noche es muy hermoso:
Un matrimonio joven, ella embarazada,
tiene que viajar 150 kilómetros, desde Nazaret a Belén,
para cumplir con el deber ciudadano de empadronarse.
Un parto y la criatura colocada en un pesebre
pues la posada estaba llena y tuvieron que cobijarse en un establo,
al lado de los animales.
Unos pastores que reciben la noticia, asustados;
“Os ha nacido el Salvador”.
Señor, tu cuna fue un pesebre, entre animales,
pues tus padres se cobijaron en un establo
porque no encontraron posada.
A los primeros a los que se les comunicó la noticia:
unos pastores, gente sencilla.
Ellos lo entendieron y reaccionaron rápidos.
Ayúdame a ser como los pastores
para asumir plenamente que tú has venido a salvarme,
porque eso es lo que realmente importa.
José Serrano Álvarez