
“Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”
MIÉRCOLES DE CENIZA
(Mateo 6, 1-6. 16-18)
¡A bombo y platillo!
Que se enteren todos de que hay una colecta pública
para recaudar fondos
que serán destinados a esta o aquella actividad de ayuda a los necesitados.
Se anunciarán en voz alta los nombres de los donantes
y los donativos de cada uno de ellos.
Que sepan que los donativos desgravan.
Si no hay publicidad,
los resultados son escasos.
Lo importante es recaudar cuanto más mejor
y esto es más fácil de conseguir
si se hace a la luz pública.
En cambio, tu mensaje, Señor,
hoy dice lo contrario:
que una mano no sepa lo que hace la otra,
que rece en silencio, casi a escondidas,
sin que se enteren los que me rodean,
que si ayuno ponga cara alegre para que nadie lo note…
Empiezo la cuaresma y me siento cohibido.
Me vienes a decir que sea justo, sin pregonarlo;
que dé limosna, sin que nadie lo sepa;
que haga penitencia y ayune poniendo cara sonriente y feliz.
A veces esto se me escapa y debo confesar
que me resulta más fácil hacer lo contrario,
autoconvenciéndome de que las obras buenas
hay que pregonarlas,
para que sean imitadas.
Me engaño a mí mismo
porque no te escucho con la claridad que tú hablas.
Si hago el bien para que me aplaudan,
ya recibo las felicitaciones de los que me ven.
Solamente cuando oculte a los ojos de los demás
las acciones buenas que haga
me premiarás tú.
Necesito que me ayudes, Señor,
a ocultarme de los halagos de los hombres
y a hacer el bien en secreto que únicamente tú conoces.
José Serrano Álvarez