Ir al contenido
  • Llámanos: +34 680 23 12 48
logo-parroquiaweb

ParroquiaWeb

Internet es un regalo de Dios

Papa Francisco
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest Youtube
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto

HOMILÍA

Cada semana la homilía del domingo y días festivos

HABLEMOS DE VIRTUDES

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
TEXTOS: 1 Za 9,9-10; Sal 144; 2 Rom 8,9-13; Mt 11,25-30

La mansedumbre, la virtud de los fuertes

Mansedumbre y humildad son dos virtudes en desuso. La primera lectura, del libro de Zacarías, profetiza cómo será la entrada triunfal del Mesías en Jerusalén: relata que será como un rey, justo y triunfador, pobre y montado en una borriquilla… Así lo veremos, siglos después en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén el primer domingo de Ramos. Jesús montado en la borriquilla es una estampa de mansedumbre: no hay caballos guerreros, y las lanzas y espadas son simples palmas y ramos de olivo. La mansedumbre no es la virtud de los débiles sino el adorno de los fuertes. La mansedumbre es «suavidad y benignidad en la condición o en el trato, y está libre de arrogancia o presunción. Está íntimamente relacionada con la humildad».

En un ambiente de confidencia Jesús, en el evangelio de hoy, exclama: Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las ha revelado a la gente sencilla. Le da las gracias al Padre Dios porque pone su Misterio al alcance de todos, y lo entrega con más amor a los más pobres y humildes: los mansos de corazón que se guardan del orgullo y la prepotencia. Y continúa su confidencia: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré… yo soy manso y humilde de corazón. La mansedumbre y humildad del corazón de Cristo, lo convierte en posada para todos.

El evangelio de hoy, es un canto a la mansedumbre y la humildad: ¡nada de estridencias o anuncios populistas y virales!  En un mundo que prima la fuerza, que exalta la prepotencia y alardea de autosuficiencia, es difícil hablar de mansedumbre. Suena a debilidad. Y sin embargo hoy el Evangelio nos deja como un slogan de verano, un consejo de Jesús: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.

¿Es esto posible? ¿Se puede ser manso y humilde y seguir viviendo en la selva humana en la que nos movemos? ¿Tiene la mansedumbre y la humildad cabida en la sociedad actual? Dios creó un paraíso y el hombre estropeó su obra, porque convirtió su gran don, la libertad, en un deseo autosuficiente de independencia, eligiendo el mal y el pecado. Sin embargo, Dios no se olvidó de su criatura, sino que inició todo un proceso de enseñanza: le va mostrando sus caminos con la sabia pedagogía del padre y del maestro, y le va indicando las actitudes que pueden convertir en perfecta su obra. El ser humano, que es la criatura privilegiada de Dios, debe adornándose con aquellas virtudes que le hacen más perfecto y agradable a Dios.

Es necesario hoy, hablar de virtudes. No son palabra antiguas o ñoñas. Una virtud interioriza y fortalece un estilo de vida. Para el cristiano, las tres grandes virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, tintan su vida de forma diferente: le configuran como un creyente con ganas de vivir porque la muerte no es una frontera infranqueable; un creyente que mira a los otros como hermanos, con amor. Y junto a estas virtudes, las llamadas virtudes cardinales: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza… originan un peculiar estilo de afrontar la vida, que favorecen la convivencia humana. Ser cristiano es adornarse de virtudes. El hombre realmente virtuoso descubre que sus dones son regalo de Dios y los pone al servicio del hermano.

Las virtudes embellecen la vida de quien las cultiva. Fe, esperanza y caridad; prudencia, justicia, fortaleza y templanza: ¿Qué nota me pongo a cada una de ellas?

Alfonso Crespo Hidalgo

👁️: 0
Facebook
Twitter
Pinterest
Email
WhatsApp
4 julio, 2026

¡Cuánta maldad se instala en las personas que viven apegadas al dinero y a todo lo que él significa! Para muchos, probablemente para la mayoría

Leer más »
3 julio, 2026

¡Qué fácil resultar creer cuando se ha visto! No seamos incrédulos, como lo fue el apóstol Tomás hasta que vio con sus propios ojos las

Leer más »
2 julio, 2026

No hay ruta alternativa al mensaje del Evangelio que nos transmitió Jesús: amar, amar, amar. A todos, sin excepción. Por supuesto que, a veces, nos

Leer más »
1 julio, 2026

Nuestros silencios ante las injusticias que vemos por doquier y ante las muertes de seres humanos inocentes y la lapidación de la verdad y la

Leer más »
30 junio, 2026

Mientras caminamos por este mundo, no nos martiricemos buscando la perfección. No la encontraremos, porque no existe. Ni en los otros ni mucho menos en

Leer más »
Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna – San Pedro, Apóstol
29 junio, 2026

Muchas son las voces de esta sociedad que nos llaman para que las sigamos. Unas nos ofrecen placeres mundanos. Otras, progresos económicos y prebendas sociales.

Leer más »
VER TODAS

ParroquiaWeb 2017-2025

+34 680 23 12 48​

  • Aviso Legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest