
El papa León dedica su intención de oración de octubre de 2026 a la pastoral de la salud mental. En el vídeo publicado el 1 de octubre, invita a las comunidades cristianas a acompañar a las personas que padecen estas dificultades y a apoyar a quienes las cuidan.
La oración pone el foco en un sufrimiento que a menudo permanece oculto y se agrava por la soledad, los prejuicios y la discriminación. Ante esta realidad, el pontífice pide que la Iglesia sea un lugar de acogida, donde cada persona encuentre cercanía, respeto y esperanza.
El Papa también recuerda a profesionales, familiares y voluntarios que atienden a quienes atraviesan una enfermedad mental. Para ellos pide fortaleza y compasión con las que sostener su labor cotidiana.
La iniciativa, realizada por la Red Mundial de Oración del Papa en colaboración con Vatican Media, invita a incorporar el cuidado de la salud mental a la vida y la misión de todas las comunidades eclesiales.
Texto íntegro de la oración
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de la vida,
Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,
las luces y sombras que nos habitan,
las heridas silenciosas que a veces nadie ve.
Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanas
que enfrentan dificultades en su salud mental,
que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.
Tú los llamas por su nombre, con ternura,
y en Ti encuentran dignidad y esperanza.
Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,
alimentando el estigma y la discriminación
hacia las personas con enfermedades mentales.
Haz que tu Iglesia sea casa abierta,
espacio seguro donde todos tengan lugar,
comunidad que acompaña y no descarta,
que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.
Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:
profesionales, familiares, voluntarios,
hombres y mujeres que con paciencia y amor
tienden puentes de comprensión y consuelo.
Dales fortaleza y compasión para sostener.
Envía tu Espíritu sobre nosotros,
para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mental
en la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,
y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,
que nunca abandona y siempre restaura.
Amén.



