
Quien huye de la oración huye de todo lo bueno – San Juan de la Cruz
Vivimos en una sociedad agitada por los ruidos externos a la persona, las envidias, cuando no el odio, de unos hacia otros, el materialismo destructor

Vivimos en una sociedad agitada por los ruidos externos a la persona, las envidias, cuando no el odio, de unos hacia otros, el materialismo destructor

Sin miramos dentro de nosotros mismos, ¿qué vemos? Nuestra vida discurre anodinamente, con pocas ilusiones en el horizonte y más preocupados por cosas banales que

Por puro egoísmo y para auto disculparse, el hombre suele echar la culpa de sus desmanes, injusticias y daños que él provoca a Dios. También

Da la sensación, a menudo, de que vivimos entre desgracias, impotencias para resolver los problemas y sacrificios sin sentido. Los cristianos solemos participar de estas

Somos poca cosa y poco podemos hacer. Muy poco. Pero debemos ser conscientes de que, gota a gota, un vaso termina por estar lleno. Lo

Son los hechos de cada día, más bien de cada instante, los que demostrarán por nosotros si somos cristianos de verdad. Porque no es suficiente

La misericordia de Dios es infinita. El mayor de los pecadores puede, con toda confianza, acudir a pedirle perdón, pues, si el arrepentimiento es sincero,

Acercarnos a Dios desde la sencillez de nuestra pequeñez, reconociendo nuestras miserias con toda humildad, es la mejor manera de que Él se nos muestre

No encontraremos la verdad en el alboroto del mundo, sino dentro del corazón de cada uno, siempre que nos mostremos humildes y abiertos a aceptar

La confianza en Dios es lo que muchas veces nos falta. A menudo, porque nos consideramos suficientemente fuertes para acometer solos tareas que nos superan.