Ir al contenido
  • Llámanos: +34 680 23 12 48
logo-parroquiaweb

ParroquiaWeb

Internet es un regalo de Dios

Papa Francisco
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest Youtube
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto

HOMILÍA

Cada semana la homilía del domingo y días festivos

CONDIMENTOS DE LA VIDA: ¡LUZ Y SAL!

CONDIMENTOS DE LA VIDA: ¡LUZ Y SAL!

V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
TEXTOS: Is 58,7-1o; Sal 111; 1Cor 2,1-5; Mt 5,13-16

En todas nuestras casas hay luz y sal. Pero quizás por el acostumbramiento de encender la lámpara o poner una pizca de sal en los alimentos, no valoramos del todo su función.

Jesús ha elegido ya a sus más íntimos colaboradores: el grupo de los Doce apóstoles es ya un equipo consolidado de discípulos. Como Maestro, comienza una lenta enseñanza. Los irá adentrando en los misterios de su Persona y preparándolos para anunciar el Reino de Dios.

Seguramente algún discípulo le preguntaría: Maestro, sabemos quién eres tú. Pero nosotros, que te seguimos, ¿cómo tenemos que ser? ¿Cómo debemos actuar? Jesús, como buen pedagogo, le responde con ejemplos sencillos: «ser discípulo es ser como la sal; ser discípulo es ser como la luz». Dos imágenes cotidianas, pero llenas de significado. La sal es hoy un producto barato y de fácil obtención; en otro tiempo fue muy valorado y motivo de un auténtico comercio entre naciones. Pero la sal, si pierde su sabor, sólo sirve para ser tirada y pisoteada. La luz, a su vez, tiene como función primordial alumbrar: hacer que brille la verdad y que cada rostro pueda ser reconocido: No se enciende una vela para meterla debajo de la cama.

El discípulo del Señor está llamado a ser sal y luz. Como la sal se mezcla con los alimentos, el discípulo, conviviendo en medio del mundo, tiene que dar sabor y conservar el gusto por la vida verdadera: condimentar con los valores del evangelio los afanes y tareas de los hombres y mujeres con los que convive. La sal del evangelio humaniza la vida, la llena de sentido y la conserva hasta su destino final: la vida eterna.

El discípulo es, también, luz: lámpara que ilumina los caminos del mundo y orienta al viandante en la dirección correcta; con su estilo de vida, el discípulo es luz, un ejemplo a seguir, para quien anda desorientado. Nos dice el Salmo que el justo brilla en las tinieblas como una luz. El cristiano coherente se convierte en luz que denuncia las tinieblas del mundo: el pecado de egoísmo, la soberbia, la injusticia, la explotación del otro.

Ser sal y ser luz, le supone al discípulo del Señor romper la aparente «normalidad» del mundo. Un mundo que ha perdido sabor, porque las relaciones humanas se han convertido en sólo relaciones comerciales: «tanto tienes, tanto vales». Un mundo que interesadamente anda en tinieblas, porque la luz denuncia los rostros heridos de tantos hermanos nuestros que viven en la pobreza, en la marginación, en el abandono. La sal y la luz, son una invitación a construir un mundo nuevo, donde cada ser humano adquiere el rango de hermano.

La tarea del discípulo es extender la doctrina del Maestro. Anunciar por los caminos del mundo, que Dios quiere salvarnos, y pide que cada uno de nosotros le ayudemos siendo sal y luz para los hermanos: que rompamos la sosería del egoísmo en el que nos auto complacemos y alumbremos con la antorcha de la caridad a un mundo que anda a la deriva.

Si lo hacemos, si compartimos el pan, si damos cobijo, si vestimos al desnudo, como dice bellamente el profeta Isaías: romperá la luz como la aurora y se curarán tus heridas.

En todos los hogares hay un tarro de sal y un interruptor que genera la luz. Pero, a veces, faltan. ¿Estoy dispuesto a ser yo sal y luz para los que habitan en mi casa?

Alfonso Crespo Hidalgo

👁️: 39
Facebook
Twitter
Pinterest
Email
WhatsApp
No hay camino más seguro para llegar a Dios, que el amor al prójimo – San Agustín
15 septiembre, 2026

Salgamos de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios, que está presente en los hombres que nos rodean. Sepamos estar atentos a las personas

Leer más »
En la cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo – Santa Teresa de Jesús
14 septiembre, 2026

Querer ser cristianos prescindiendo de la cruz es imposible. Porque en ella murió nuestro Salvador y ella no solamente es el símbolo de nuestra fe,

Leer más »
No importa lo justas que puedan ser tus palabras, lo arruinas todo si hablas con ira – San Juan Crisóstomo
13 septiembre, 2026

No importa tener razón, sino ser bueno y caritativo. Si somos capaces de mostrarnos sencillos y humildes en todo momento, también en nuestras conversaciones con

Leer más »
El nombre de María es la alegría para el corazón, miel para los labios, y la melodía para el oído de sus devotos – San Antonio de Padua
12 septiembre, 2026

María, nuestra Madre, lo es todo para los que nos consideramos hijos suyos. Por eso nos sentimos alegres cuando la alabamos y bendecimos. Pronunciar su

Leer más »
Si cultivas en el corazón rencores, terminas descuidando tu misión y también descuidas a las personas – San José Moscati
11 septiembre, 2026

Una persona rencorosa no va por buen camino. Quien desea ser buen cristiano, aparta de sí el rencor para poder abrazar a los demás con

Leer más »
Mucho da quien desea dar mucho, quien da todo lo que tiene, quien no deja nada para sí – San Pedro de Alcántara
10 septiembre, 2026

No se nos piden heroicidades, ni que nos enrolemos en aventuras que nos superan. Lo que Cristo nos pide es que nos demos a Él

Leer más »
VER TODAS

ParroquiaWeb 2017-2025

+34 680 23 12 48​

  • Aviso Legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest