
La alegría de ser cristianos ha de palparse en nuestro vivir diario. Que los que nos rodean lo puedan descubrir a través de lo que decimos y hacemos. No nos escondamos. Al contrario, mostrémonos orgullosos de lo que somos. Y nada de tristezas, ni de gestos de amargados. Hemos sido redimidos por el Dios que nos quiere. Que seamos capaces de sonreír a los que nos encontramos en la calle, en el puesto de trabajo o donde quiera que sea. Sonriamos de verdad, demostrando con ello que formamos parte de la gran familia de los seguidores de Jesús.
![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)




