
Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias – León XIV
A menudo no nos damos cuenta de que nuestras palabras hieren a personas cercanas o lejanas. Porque en nosotros hay siempre rescoldos de superioridad sobre








