Ir al contenido
  • Llámanos: +34 680 23 12 48
logo-parroquiaweb

ParroquiaWeb

Internet es un regalo de Dios

Papa Francisco
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest Youtube
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto

HOMILÍA

Cada semana la homilía del domingo y días festivos

EL IMPERIO DE TOMÁS

EL IMPERIO DE TOMÁS

 

II DOMINGO DE PASCUA
TEXTOS: Hch 2,42-47; Sal 117; 1Pe 1,3-9; Jn 20,19-31

«Ver para creer», es uno de los slogans de nuestro tiempo: sólo acepto con mi razón lo que tocan mis manos. Pero esto de «ver para creer» es ya una vieja historia. Incluso este dicho está arrancado al Evangelio. Recordémoslo.

Jesús ha muerto. Y los discípulos desconcertados se recluyen en un recinto cerrado a cal y canto, como señala el evangelio: por miedo a los judíos. De pronto la tranquilidad de la casa se ve rota por la presencia de Jesús, que rompe el silencio con un saludo familiar: La paz sea con vosotros. Y les enseñó las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría.

Pero en aquella primera cita del Resucitado con sus discípulos faltaba Tomás, apodado «el Mellizo», uno de los Doce. Le cuentan los demás: ¡Hemos visto al Señor! La extrañeza de Tomás, el discípulo ausente se convierte en duda, y con frialdad, exclama: ¡Si no meto mi mano en la herida de su costado no lo creeré! Una versión de «¡ver para creer!»

El discípulo ha lanzado el desafío. Pero el Maestro recoge el guante. A los ocho días, estando de nuevo reunidos, y esta vez sí estaba el incrédulo Tomás, de nuevo se repite la escena: La paz esté con vosotros, saluda el Maestro. Ahora la alegría se desborda en los discípulos. Tomás seguramente se llena de estupor. Y Jesús con delicadeza coge la mano del incrédulo y la mete en la herida de su costado. Y junto al gesto, la exhortación: ¡No seas incrédulo, sino creyente!

Tomás, mirando fijamente al Maestro, se ruboriza y uniendo sus manos en el propio pecho, exclama con la voz de la mente y corazón: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús, acoge el gesto de fe del discípulo desconfiado. Pero también lanza un desafío: Porque has visto, has creído; ¡dichosos aquellos que sin ver creen!

El cristiano de hoy, discípulo de Jesús es también seguidor de Tomás. Su incredulidad ha construido u imperio. Todos, como el rezagado apóstol, queremos «ver para creer»: tocar para impulsar la esperanza, volver a ver el rostro del amigo para activar su amor y su perdón. Desde la lógica de la razón nos podemos empeñar en querer meter el dedo en las llagas del Resucitado para creer, en vez de formar parte de grupo de «los bienaventurados que sin ver creen».

La infinita paciencia del Maestro, sigue esperando en el Cenáculo de la Iglesia para coger de nuevo la mano incrédula de cada uno de nosotros y poner en nuestros labios las palabras amigas: ¡Señor mío y Dios mío!

Es posible que yo pertenezca al grupo de los que llegan tarde a la cita con el Resucitado. Mis dudas han podido paralizar mis pasos. Pero aún estoy a tiempo: en la orilla del amor me espera el Maestro para que meta mi mano en la llaga de su amor y confiese con fe: «¡Señor mío y Dios mío!»

¡Señor, gracias por tu espera!

Dios está dispuesto a “dejarse tocar” para fortalecer mi fe. En la Eucaristía y en el pobre le tocamos. ¿Espera todavía Jesús mi confesión?: ¡Señor mío y Dios mío!

Alfonso Crespo Hidalgo

👁️: 14
Facebook
Twitter
Pinterest
Email
WhatsApp
Honra mucho a María. Es tu madre tan buena y cariñosa, que jamás dejará de velar por ti – Santa Teresa de los Andes
16 mayo, 2026

A veces nos comportamos como malos hijos de María. Creemos que alejándonos de ella estaremos más libres y seremos más felices. Craso error. Porque esa

Leer más »
El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer, pero no vivir de acuerdo con lo que se cree – San Antonio de Padua
15 mayo, 2026

Es más fácil decir a los demás qué tienen que hacer para ser mejores que dar nosotros el paso para intentar ser buenos cristianos. Predicamos

Leer más »
Tened gran confianza en María, ella os ayudará en todas vuestras cosas – Santa María Mazzarello
14 mayo, 2026

Un hijo siempre confía en su madre. Quienes tenemos la dicha de llamar a María madre sabemos que siempre podemos contar con su ayuda. Cuanta

Leer más »
Deberíamos hacer con los pobres lo que hizo María con su prima Isabel: ponernos a su servicio – Santa Teresa de Calcuta
13 mayo, 2026

Si realmente queremos ser cristianos de verdad, fijémonos en María, nuestra madre en la fe. Ella siempre estaba dispuesta a servir a los demás. Renunciaba

Leer más »
No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor – Santa Teresa de Jesús
12 mayo, 2026

La grandeza de lo que hacemos está en el amor que ponemos en ello. No nos lamentemos de nuestras pocas fuerzas o de la escasa

Leer más »
Si extiendes la mano para dar, pero no tienes misericordia en el corazón, no has hecho nada; en cambio, si tienes misericordia en el corazón, aun cuando no tuvieses nada que dar con tu mano, Dios acepta tu limosna – San Agustín
11 mayo, 2026

No se trata de cuánto damos, sino del espíritu que anida en nuestro corazón cuando acudimos a ayudar al necesitado. Lo que importa, pues, es

Leer más »
VER TODAS

ParroquiaWeb 2017-2025

+34 680 23 12 48​

  • Aviso Legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest