Ir al contenido
  • Llámanos: +34 680 23 12 48
logo-parroquiaweb

ParroquiaWeb

Internet es un regalo de Dios

Papa Francisco
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest Youtube
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto
  • Inicio
  • Trabajos
  • Recursos diarios
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santo del día
    • 3 minutos con Dios
    • Mensaje diario
    • Rezando al caer de la tarde
  • Contacto

HOMILÍA

Cada semana la homilía del domingo y días festivos

NO PODEMOS EVITAR LA TENTACIÓN

NO PODEMOS EVITAR LA TENTACIÓN

I DOMINGO DE CUARESMA
TEXTOS: Gen 2,7-9;3,1-7; Sal 50; Rom 5,12-19; Mt 4,1-11

Sufrir la tentación no es pecado, pero caer en ella sí. Por eso en el Padrenuestro rezamos: no nos dejes caer en la tentación. Nadie está libre de ser tentado, pero todos podemos vencer la tentación, con la gracia de Dios y nuestra colaboración. Así lo refleja el evangelio de hoy, en una escena en la que Jesús se presenta cargado de humanidad: Jesús sufre la tentación. El mismo Hijo de Dios, se somete a la realidad existencial de la posibilidad de hacer el bien o el mal, de buscar lo que agrada a Dios o lo que complace al propio egoísmo.

Con frecuencia confundimos el pecado con la tentación: creemos que es un todo indisoluble y que la tentación no tiene más salida que el pecado. La primera lectura del libro del Génesis nos narra la tentación y el primer pecado de nuestros padres, pero este no es el final de la historia. El pecado fue vencido por Jesucristo, nuestro Salvador. Como dice san Pablo: si por la desobediencia de uno solo, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos. La tentación, que es sólo un asalto, puede ser vencida en el combate final.

Unas veces, nos sentimos fuertemente recompensados cuando nos presentamos ante Dios para darle las gracias por la tentación vencida: conseguimos armonizar nuestra vida con nuestra calidad de creyentes y rehuimos la tentación y evitamos el pecado. Otras, ante la caída en la tentación, nos presentamos ante el Señor e imploramos su perdón. No podemos soñar un mundo sin pecado, mientras vivamos en nuestra carne mortal. Y por tanto no es posible evitar las tentaciones. Nos asaltan por doquier. El mismo Jesús se nos muestra en el Evangelio de hoy como ejemplo de un hombre tentado por el demonio: Jesús, quiso parecerse en todo a nosotros, menos en el pecado.

La sutileza del tentador nos deja tres tentaciones tipo: Jesús es tentado por el poder (dominar la tierra), por el dinero (tener y poseer), por el prestigio (ser admirado por todos). Son tentaciones «muy humanas», por frecuentes. También son sugeridas al Hijo de Dios, camufladas de bien como todas las tentaciones, pero el Maestro nos deja otra enseñanza hecha vida: Jesús nos muestra la posibilidad de vencer y salir triunfante, nos indica el camino para nuestra victoria. La tentación se vence cuando en nuestro corazón habita el Señor, cuando dialogamos con él en la oración y lo ponemos de nuestro lado para luchar contra el tentador. Pecamos no solo contra una ley sino contra Alguien que tiene rostro concreto y lo sentimos dentro de nosotros. Por eso, Jesús se muestra venciendo la tentación en el marco del desierto, lugar privilegiado de encuentro con Dios, de oración amiga con el Padre: el mismo Jesús reclamo la ayuda del Padre para vencer la tentación.

Miserere mei… «Misericordia, Señor». Estas son las palabras que abren uno de los salmos más famosos (Salmo 50). Hoy lo recitamos en la Misa. La música y el arte en general han recogido este sentimiento y lo han expresado con belleza.

El Miserere, refleja al hombre, indefenso, postrado ante la omnipotencia del amor de Dios, pidiendo clemencia y perdón.

Sentirnos pecadores es un acto de humildad. No sentirnos perdonados es un gesto de orgullo y soberbia. ¿Pido humildemente perdón a Dios? ¿Lo recibo con gozo?

Alfonso Crespo Hidalgo

👁️: 40
Facebook
Twitter
Pinterest
Email
WhatsApp
No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos – San Pablo
28 junio, 2026

A menudo nos entra la tentación de tirar la toalla y no seguir haciendo el bien. Porque, a los ojos del mundo, parece más rentable

Leer más »
En estrecha cercanía con las virtudes ya recordadas, está la misericordia. Ella es buenísima, y muy agradable a Dios, y adecuada en sumo grado para las almas pías – San Cirilo de Alejandría
27 junio, 2026

Dios es misericordioso con todas y cada una de las personas. Porque todas hemos sido creadas a su imagen y semejanza. Y por todas y

Leer más »
Considero no tener mayor felicidad que la de entregar muchas almas al Corazón divino – San José María Robles Hurtado
26 junio, 2026

El amor que decimos profesar a nuestro Señor nos obliga a trabajar por implantar su reino en este mundo. Un reino de paz, de amor

Leer más »
Si no vivimos del Evangelio, Jesús no vive en nosotros – Beato Carlos de Foucauld
25 junio, 2026

No nos engañemos: en el Evangelio encontramos la manera de acercarnos a Jesús para hacerlo vivir en nuestras vidas. El mensaje es plenamente actual. Es

Leer más »
Quien tenga dos túnicas, de una a quien no tiene ninguna, y quien tiene qué comer haga otro tanto – San Juan Bautista
24 junio, 2026

Vestir al desnudo, dar de comer al hambriento… El Evangelio nos insta permanentemente a amar a Dios y a los hermanos, que son criaturas suyas.

Leer más »
Nuestro Señor quiere que lo imitemos en su mansedumbre – San José Cafaso
23 junio, 2026

Lo dice expresamente el Señor: sed mansos y humildes de corazón. Él nos dio ejemplo pues, siendo Dios y Señor, se hizo hombre y nos

Leer más »
VER TODAS

ParroquiaWeb 2017-2025

+34 680 23 12 48​

  • Aviso Legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
Whatsapp Facebook-f Twitter Instagram Pinterest